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mujer con ansiedad por incontinencia

Un estudio de la Universidad de Western, en Canadá, reveló que las mujeres que padecen incontinencia urinaria tienen el doble de riesgo de sufrir altibajos psicológicos que las que no la tienen. En concreto, este estudio señala que las mujeres con incontinencia de leve a moderada tienen un 40% más de riesgo de sufrir depresión, y en el caso de las que padecen incontinencia severa, el riesgo aumenta a un 82%.

Si no somos capaces de afrontar de forma correcta las pérdidas de orina, no buscaremos soluciones y dejaremos que algunas de las situaciones que provocan nos superen gravemente. Atenta si reconoces alguno de estos supuestos:

  • Baja autoestima: La sensación de no poder controlar algo tan básico como la orina, ejerce un efecto muy negativo en tu ánimo. Sobre todo porque las molestias que ocasionan las pérdidas de orina afectan a todos los ámbitos de tu vida.
  • Tus relaciones sociales se ven mermadas: Sientes angustia sólo con plantearte salir de casa y no poder tener un baño cerca, o con la idea de tener que llevar una muda siempre en el bolso. Pensar que todo el mundo pueda conocer que tienes pérdidas de orina es aterradora y prefieres quedarte en terreno seguro. Con el tiempo, esta situación acabará haciendo que pierdas amistades y contactos.
    El ser humano necesita un mínimo de redes sociales para mantenerse psicológicamente estable, por eso la persona ermitaña y solitaria tiene más posibilidades de caer en una depresión grave.
  • Tus relaciones íntimas se han reducido: No te sientes sexualmente atractiva y tu libido ha disminuido. Durante las relaciones sexuales es más fácil que haya pérdidas de orina, si hay presión en la vejiga por ejemplo, así que eso te lleva a evitar las situaciones en las que se pueda darse una relación sexual, con lo que tu relación de pareja también se resiente.
  • Miedo en el trabajo: Vives la jornada con preocupación por si hay un escape o por si hay mal olor, vigilando tu ropa continuamente. Además, puedes quejarte de falta de sueño ya que necesitas levantarte varias veces a lo largo de la noche y no descansas pensando en la posibilidad de mojar tu cama. Estas situaciones hacen que el absentismo laboral sea muy común en personas con incontinencia urinaria.

Si te has reconocido en alguna de ellas, ¡cuidado! Las mujeres depresivas pueden agravar la situación de su suelo pélvico e incluso llegar a una incontinencia urinaria grave. La falta de cuidado personal e interés por su propio cuerpo reduce las posibilidades de conductas de prevención así como la posibilidad de que acuda al especialista ante los primeros síntomas.

En vez de buscar ayuda para solucionar el problema por las vías más efectivas, se encierra en sí misma y deja que el problema se vaya deteriorando cada vez más. No seas una de ellas.

¿Qué debes hacer para afrontar esta situación?

  • Es muy importante a todas las edades y en todos los grados de incontinencia urinaria una información amplia y clara sobre la enfermedad. Saber qué es lo que te ocurre exactamente, eliminar culpas y conocer posibles soluciones aumentará considerablemente tu ánimo. La incontinencia puede tratarse y entender cómo funciona y cuáles son las opciones que tienes te ayudara a enfrentarte a ella de forma positiva.
  • Es recomendable hablar del tema con mujeres del entorno, con tu pareja o en grupos especiales. No sentirse sola. Saber que es un problema mucho más frecuente de lo que crees puede ayudarte a marcarte metas y logros con otras mujeres y, además, mejorar las relaciones sociales y poder expresar tu problema.
  • Si ya hay una incontinencia y notas tristeza, síntomas depresivos, falta de sueño… Es muy recomendable que acudas a un psicólogo que pueda darte recursos para mejorar tu estado anímico.
  • Mientras, debes utilizar absorbentes específicos para el pH y la densidad de la orina, como la gama TENA Lady*, que te harán sentirte segura y protegida en los momentos en los que lo necesitas. (Descubre más información en este link.)

Fuente: Marta Ibáñez, psicóloga

* Cumple con la normativa de productos sanitarios.

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