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Vida social después de ser madre: Claves para no convertirte en Lady Pijama

Psicología


Madre y su hijo
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Contenidos ocultar 1 Cómo (y cuándo) recuperar la vida social después de ser madre 2 ¿Es agotamiento o depresión posparto? 3 Compaginar


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Si estás viviendo el momento madre primeriza, ya sabrás que salir de casa aunque sea para un ratito puede llegar a ser una operación logística de alto nivel: carrito y arrullo, kit de pañales, muda de recambio, chupetes, tres o cuatro muselinas, el muñeco de apego… Y, por supuesto, saber que en el momento en que estés llamando el ascensor, el bebé regurgitará o decidirá hacer caca. Bienvenida al postparto.

Sabemos que el panorama solo invita a encerrarse en casa, donde todo está a mano y disponible pero que el bebé haya entrado por la puerta no quiere decir que tu pareja, tus amigos, familia, gustos y aficiones hayan salido por la ventana. La vida social después de ser madre cambia, sí, pero no tiene por qué desaparecer. La clave está en aprender a hacer planes diferentes, aceptando cierto grado de improvisación y flexibilidad. Como tantas otras cosas (guiño, guiño), nunca volverá a ser como antes pero, créenos, será.

Cómo (y cuándo) recuperar la vida social después de ser madre

No existe una fecha oficial para volver a quedar con tus amigos. Los primeros días y semanas están marcados por tu propia recuperación física, la adaptación de toda la familia a la nueva situación y las necesidades del recién nacido. Dependiendo de si ha sido parto natural o cesárea, si tienes la lactancia ya instaurada u otros asuntos, te verás con más o menos fuerzas y ganas de salir a la calle.

Además, durante los primeros meses el sueño del bebé es todavía bastante irregular: la Asociación Española de Pediatría señala que los recién nacidos pueden despertarse varias veces (cada una a tres horas) y el ritmo de sueño no suele regularizarse hasta aproximadamente los seis meses. Es decir, en este periodo nunca sabes a qué atenerte, así que lo ideal es llevar al bebé contigo y estar dispuesta a que se duerma en cualquier momento o lugar, bien pegadito a ti.

Por todo esto, recuperar la vida social después de ser madre no debería plantearse como algo urgente ni tampoco esperar a que la vuelta sea al punto cero. Poder empezar con un café de cuarenta y cinco minutos o un buen paseo por tu barrio con una amiga puede llegar a ser un planazo. Por el contrario, quedar demasiado pronto por la mañana o intentar acabar más allá de las ocho de la tarde, en este momento, pueden considerarse actividades de riesgo.

¿Es agotamiento o depresión posparto?

El elefante dentro de la habitación cuando hablamos de recuperar la vida social después ser madre es la conocida como depresión postparto. Es importante saber diferenciarla con respecto a cierta apatía por desbordamiento fruto del momento que estás viviendo. Por si tienes dudas y quieres consultar a tu médico, en el blog de HM Hospitales nos dan pistas de algunos de los síntomas más comunes entre las madres:

Agitación e irritabilidad, ansiedad o pánico, irritabilidad o enfado, dificultad para vincularse con el bebé, problemas para dormir (incluso cuando el bebé duerme), sentimientos de desconexión, cambios significativos en el apetito, dificultad para concentrarse o tomar decisiones, pensamientos de hacerse daño a sí misma o al bebé, sentimientos de culpa o inutilidad, preocupación intensa por el bebé o, por el contrario, poco interés en él…

Estos son algunos de los síntomas de la depresión postparto. Es importante, según los expertos, saber que éstos se pueden manifestar de manera diferente en cada mujer. En caso de duda, si la idea de salir de casa te sobrepasa hasta bloquearte, mejor habla con tu médico y que te examine. No intentes pasar por ello sola.

Compaginar la maternidad con la vida social: empieza por lo fácil

Aunque hayas visto madres con el bebé de semanas acurrucado en su fular en, digamos, el Parque de Atracciones, esa madre no tienes por qué ser tú. Cada mujer debe respetar su ritmo y, si estás harta de tantos consejos para mantener la vida social con un bebé, quédate al menos con este: Durante los primeros meses, cuanto menos complicada sea la logística, mejor. Póntelo fácil y trata de apostar por planes que puedan adaptarse a los horarios del bebé.

Por ejemplo, un café a media tarde cerca de casa. ¿Puede ser al aire libre? Mucho mejor. También un buen paseo empujando el carrito hasta casa de tu madre, si vive cerca. Buscar un parque bonito y sentarte a charlar con otros padres mientras respiras aire puro te dará un extra de relajación mental. Si prefieres quedarte en casa, una videollamada mientras el bebé duerme o convocar a dos o tres amigos y pedir algo de comida take away también puede ser un plan redondo. Por supuesto, siempre que al terminar ellos recojan todo J

Cuando tu médico te dé el visto bueno, busca alguna actividad que te guste hacer y esté adaptada a tu condición física. Puede ser deporte pero también visitas guiadas, recorridos por museos, talleres… Cualquier momento que te relaje y te regale tiempo para ti –si es posible, dentro de un grupo de gente que te caiga bien- puede ser oro en este periodo en el que a veces las mujeres se sienten solas.

Las nuevas reglas para hacer planes con amigos y un bebé

Sea tu bebé de lactancia materna o de biberón, no intentes planear el límite siguiendo los horarios de tomas. Es decir, si vas a dejar al bebé al cuidado de alguien por un rato, no intentes meter un plan con horario cerrado en ese rato porque aunque en tu cabeza todo cuadre, el bebé luego tiene sus propios planes. Un paseo es mucho más factible que una entrada para el cine, por ejemplo.

Intenta organizarte, pide toda la ayuda que necesites y, sobre todo, por una vez, establece tus propias reglas. Si el bebé suele estar más tranquilo por la mañana, ese será tu horario social. Si por la tarde está irritable, quizá no sea el mejor momento para organizar un encuentro con tus amigas.

Seguro que tu entorno entiende que este momento es un poco loco y hay que tomárselo con deportividad. Sin dramas. Puedes llegar al plan y, de repente, marcharte pitando a dar una toma, volviendo a los 20 minutos a la conversación como si nada hubiera pasado. Recuerda que tus amigos son tu red de apoyo, algo realmente valioso durante esta etapa, y que no hay que dejar nunca de fortalecer las relaciones personales.   La conclusión es clara: puede que tengas menos tiempo, menos energía y bastante menos capacidad para improvisar. Pero eso no significa que no puedas recuperar la vida social después de ser madre. Sin renunciar a tus amigos o a tus hobbies, es crucial rescatar todos esos momentos en los que recuerdas que, además de madre, sigues siendo tú.

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