TENA
Logo

Home Mujer y bienestar Psicología Bienestar femenino: el nuevo atractivo es sentirse cómoda

Bienestar femenino: el nuevo atractivo es sentirse cómoda

Psicología


0 40

¿Para presumir hay que sufrir? Eso se acabó. Verse bien y transmitir seguridad pasa por relajarse, cuidarse y ser feliz en la propia piel. El bienestar femenino se reformula en una nueva conversación sobre belleza que pone en el centro de la estrategia el autocuidado consciente.


Compártelo con tus amigas:

Durante mucho tiempo, las españolas llevamos por bandera un (absurdo) lema heredado de nuestras heroicas abuelas, que defendía aquello de “para presumir hay que sufrir”. La belleza solo se aceptaba perfecta y pasaba por una piel sin mácula, maquillaje full time y, por supuesto, la silueta ajustada a un canon inalcanzable para la mayoría de las fisonomías. En ese contexto, el bienestar femenino ni estaba ni se le esperaba.

Sin embargo, y por fortuna, las tornas han girado y las nuevas voces en redes y medios de comunicación entonan un discurso más acogedor que está contribuyendo a redefinir la belleza. Ésta ya puede ser imperfecta y, lo que es más importante, es equilibrada cuando se sostiene sobre el pilar de la vida saludable. El bienestar femenino es, pues, un nuevo canon de belleza que se nutre de: suficiente sueño, una alimentación variada y equilibrada, un movimiento que se realiza por placer… y una sensación de sentirse cómoda.

¿Por qué la comodidad también es belleza?

Porque una mujer serena es siempre más atractiva. Se mueve libremente, con confianza, es feliz en la propia piel. Todo esto dispara su sexy, mucho más cuando ya es oficial que el sentido del humor y una autopercepción amable también se traducen en belleza.

Siendo todo esto cierto, también lo es que tener autoconfianza no significa dejar de cuidarse. El mimo con el que nos tratamos ha de ser el mismo; lo que cambia es el objetivo. Te habrás dado cuenta: En torno a los 40 empieza una etapa en la que la opinión que más nos importa es la nuestra al juzgar, entre otras cosas, la imagen que devuelve el espejo.

Gustar a los demás llega a ser secundario y priorizamos honrar nuestro cuerpo. Esto es todo menos una frivolidad, por cierto. Así lo sostiene la neurocientífica Lisa Mosconi, directora de la Women’s Brain Initiative en Weill Cornell Medicine y autora del súper ventas The Menopause Brain, que defiende que cuidar el cuerpo y respetar sus necesidades es una estrategia de salud cerebral alejadísima de lo superficial.

Por ello, no es casualidad que a nuestra edad, términos como descanso, regulación emocional o autocuidado pero, sobre todo, libertad y confort mental aparezcan cada vez con más frecuencia en las conversaciones sobre bienestar femenino y belleza.

Cómo mejorar la confianza en una misma después de los 40

La madurez tiene eso: que lo que opinen los demás está de más, como cantaba Ana Torroja. El cambio hormonal trae consigo, entre otras cosas, una invitación a revisar las reglas mentales con las que hemos convivido durante años. Y es que el hecho de que, en torno a los 45 años, las mujeres empiecen a no escuchar tanto la opinión ajena podría ser una de esas maravillosas serendipias que trae la menopausia. Y, de nuevo, hay respaldo científico.

Investigadoras en neurociencia como la mencionada Mosconi sostienen que la caída de los estrógenos durante la transición a la menopausia, combinada con cambios en otros sistemas neuroquímicos y con factores psicológicos y sociales, puede favorecer una mayor independencia emocional.

Independencia emocional, ergo, que me trae al fresco lo que pienses de mí. Los estrógenos modulan circuitos cerebrales relacionados con la recompensa, la regulación emocional y la cognición social. Estos circuitos cambian durante la perimenopausia, lo que puede alterar la forma en que se procesan las emociones y las prioridades. Muchas ginecólogas cuentan en redes que sus pacientes ya no tienen la necesidad de agradar constantemente de antaño.

Además, como los estrógenos influyen en ciertos cambios en neurotrasmisores como la dopamina y la serotonina, su descenso puede explicar parte de los cambios de humor, la motivación o la percepción del estrés. También puede estar detrás de una cierta reevaluación de las prioridades personales. A partir de la mediana edad aumenta la autenticidad y disminuye la necesidad de aprobación externa. Esto podría ser también por factores psicológicos que vienen de la experiencia vital acumulada, la seguridad en la propia identidad y el hecho de tener menos necesidad de cumplir expectativas sociales.

Bienestar femenino en la menopausia

En definitiva, con una menor necesidad de agradar a los demás y una mayor estabilidad personal, económica y familiar, es el momento perfecto para priorizar el propio bienestar. ¿Cómo? Mutando la energía que poníamos en una absurda autoexigencia permanente en un intensivo cultivo de hábitos que realmente nos hacen más felices y, por el camino, más atractivas. Estos son viejos conocidos: Dormir suficiente; practicar ejercicio por bienestar, no como castigo o por mera estética; alimentarse para ganar energía y mimar la microbiota; rodearse de personas que aporten calma y bienestar o reservar tiempo para actividades que produzcan placer, olvidándose de la pura productividad.

Invertir, en definitiva, en calidad de vida. Porque sofocos, alteraciones del sueño, cambios de humor o sequedad vaginal podrán afectar al bienestar femenino en esta etapa pero existen recursos para afrontarlos: desde ejercicio de fuerza y alimentación equilibrada hasta terapias hormonales indicadas por profesionales sanitarios si son necesarias.

Existe una frase atribuida a Coco Chanel que resume perfectamente este cambio de paradigma: “La belleza comienza en el momento en que decides ser tú misma”. Ni más ni menos. Quizá esa sea la mayor revolución estética de nuestro tiempo: Dejar de librar una batalla constante contra el paso del tiempo y, de paso, abrazar la singularidad física, dando la importancia debida a sentirse cómoda en el propio cuerpo.

En definitiva, que existe una belleza invisible que conviene detectar cuanto antes y que muchas veces se ve escuchando a quienes nos quieren y nos miran con buenos ojos. Se encarna en una mirada transparente o en una risa desatada que no teme a marcar una arruga. Todo ello envuelto en energía positiva, buenos hábitos y una saludable vida social… Cuidando lo que se ve pero también el interior, prescindiendo del juicio ajeno. Porque pocas cosas resultan más atractivas que una mujer que ya no necesita demostrar nada para sentirse suficiente.

Compártelo con tus amigas:
Centrada en ti