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Buen sexo tras la menopausia: guía para parejas (parte 1)

Sexo


Buen sexo para parejas
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Nuestras parejas tienen mucho que hacer (y que ayudarnos) para mejorar nuestra vida sexual durante la menopausia. Este artículo te ayudará a tener en cuenta no solo aspectos sexuales, sino también los factores biológicos y psicológicos que pueden influir en nuestro desempeño sexual a partir de la madurez.


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¿Es la menopausia el final del sexo? Ni mucho menos. O no tiene por qué serlo. Es un periodo de cambios y es natural que una mujer se pueda sentir confusa. Lo que nunca se debe hacer es resignarse. Y conocer qué sucede y afrontar los posibles problemas con naturalidad es la base para que tanto tú como tu pareja disfrutéis como siempre (o como nunca) de vuestra relación.

Las causas de una pérdida (momentánea) del apetito sexual

Existen varias causas posibles de cualquier cambio en la percepción del sexo cuando una mujer se aproxima o entra en la menopausia:

Lo primero es detectar si padeces alguno o varios de los síntomas descritos. Lo segundo es asumir con naturalidad que lo que está ocurriendo es completamente lógico. Y finalmente lo que se debe hacer es actuar. Porque hay una cosa segura: la vida sin sexo es peor.

Involucra a tu pareja: no es solo cosa tuya

Los problemas sexuales de la menopausia son cosa de dos y se debe involucrar a la pareja. ¿O acaso las consecuencias no afectan a la otra parte también? Es útil que los dos os informéis sobre por qué surgen los síntomas sexuales de la menopausia y cómo ponerles solución. Porque las parejas más informadas al respecto están en una mejor posición para ayudar a las mujeres con menopausia a tratar los síntomas y tener una excelente vida sexual después de la menopausia. ¡Se puede!

Acudid (los dos) al doctor y especialista

Como esto es cosa de dos, es casi obligado que ambos compartáis esta nueva aventura. Y eso incluye también acudir juntos al doctor para consultar los problemas. Un médico es un amigo y hará siempre lo mejor para las dos partes. En este caso, tanto uno como el otro tenéis suficientes motivos para informaros de primera mano y compartir inquietudes.

No busques culpables, solo soluciones

Es normal que durante esta etapa de tu vida te encuentres más irritada de lo normal, pero eso no te debe impedir sentarte y respirar. También en lo relativo al sexo. De nada sirve culpar al otro, sino que lo efectivo es encontrar soluciones. Y esto es algo que atañe (de nuevo) a los dos. Tu pareja también debe saber y comprender que estás especialmente sensible y relativizar cada enfado o mal humor.

¿Un problema físico? Hay remedio

Todos los problemas tienen solución y es el médico quien te va a poner en el camino. Si el verdadero trasfondo es físico (sequedad vaginal, dolor, poco deseo sexual) hay tratamientos que pueden ayudar. Por ejemplo, el estrógeno vaginal o la terapia de reemplazo hormonal. O los geles. Y también puede ocurrir que se hayan debilitado los músculos asociados a la vagina, haciendo que el sexo sea incómodo. Los ejercicios de Kegel estimularán tu suelo pélvico. Como siempre, el médico es tu amigo.

¿Cuestión de estrés? Prueba a fomentar la relajación

Muchas veces no es tanto la pérdida de libido asociada directamente a las hormonas o las molestias físicas de este periodo de tu vida. A menudo la pérdida de apetito sexual se debe a cuestiones mentales. Estás de mal humor, todo te agobia, tienes un estrés que no te aguantas. Lo primero es detectar que es esto lo que realmente te sucede. Y lo siguiente es poner solución. Y lo conseguirás fomentando la relajación. Hay técnicas para ello y la meditación es una de ellas. También hay métodos efectivos para respirar y encontrar así la calma. Y nunca desdeñes esa opción tan maravillosa que es el yoga. Físico y mente al servicio de un renacer sexual.

Volver a empezar, también en sexo

Tómate este periodo como un paso atrás para tomar impulso y dar un enorme salto en tu vida, incluida la sexual. Trabaja con tu pareja, pierde el miedo y empieza de cero si has detectado un problema y quieres encontrar la solución. Naturalidad, sinceridad y determinación son las claves para que todo vuelva a ser igual (o mejor) que antes.

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