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Home Mujer Menopausia La temida sequedad vaginal

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Es una de las quejas más frecuentes en las consultas ginecológicas cuando llega la menopausia. Con la bajada de los estrógenos y su efecto beneficioso, la piel y las mucosas a nivel urinario y vulvo-vaginal sufren un importante deterioro. La mucosa vaginal se vuelve más fina y disminuye su elasticidad. El espacio de entrada (introito) se estrecha y se hace menos flexible, más rígido a la penetración. Por otro lado, la disminución hormonal también provoca una menor hidratación y circulación sanguínea en la vagina. Las consecuencias de todo ello son:

Existen tratamientos que ayudan a minimizar estos síntomas, como los geles vaginales a base de liposomas especialmente indicados en la sequedad vaginal. Los liposomas son pequeñas microesferas recubiertas de una capa lipídica que almacenan agua en su interior para luego liberarla lentamente. De este modo garantizan la hidratación vaginal durante un periodo de tiempo prolongado. Los liposomas también son capaces de atravesar las membranas celulares, lo que les permite hidratar las capas más profundas del tejido vaginal. Estos geles suelen llevar ácido hialurónico, con potente efecto hidratante que forma una película líquida que previene la irritación cutánea (picor, escozor), lubrica y regenera las zonas de epitelio vaginal dañado.

Entre otros componentes, estos geles también pueden llevar soja, trébol rojo o lúpulo que favorecen la regeneración del epitelio vaginal por su efecto pseudohormonal. Y en algunos casos también asocian manzanilla o malva con efecto antiinflamatorio.

Por lo tanto, igual que cuidas tu rostro o tus manos, no dejes de cuidar la atrofia urogenital, causante de molestias genitales e incluso de síntomas urinarios.

Hay que consultar siempre a un especialista, porque pueden existir casos graves donde sea preciso usar otro tipo de productos sustitutivos de los estrógenos para tratar situaciones más delicadas, en las que existe dolor y sangrado en las relaciones. Estos productos, también de uso vaginal, deben utilizarse por periodos cortos de tiempo y son muy necesarios y beneficiosos cuando se realizan cirugías vaginales para reparar problemas del suelo pélvico. En estos casos, su uso durante unos meses antes de la operación y en el postoperatorio inmediato, mejorará el proceso de cicatrización vaginal.

Fuente: Dra. Gema García Gálvez

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