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Pequeños hábitos para proteger el suelo pélvico

Reeducar el suelo pélvico

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¿Has tenido que realizar un programa de rehabilitación para fortalecer esta musculatura? ¿Sabes cómo conseguir que los resultados después se mantengan? Descubre algunas rutinas que te ayudarán. Si no es tu caso, pero eres consciente de la importancia de prevenir, estas recomendaciones también son para ti. Toma nota.


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Reír, toser, estornudar, coger peso… son acciones cotidianas que pueden tener un impacto lesivo para nuestro suelo pélvico. Si, además, por nuestra profesión estamos mucho tiempo de pie o tenemos a nuestro cargo alguna persona mayor que necesita ayuda para levantarse o lavarse, debes aprender a minimizar estos riesgos diarios. ¿Cómo conseguirlo? Atenta.

Tienes que interiorizar ciertas rutinas que te ayudarán a prevenir el debilitamiento del suelo pélvico o a mantener los resultados logrados tras un programa de rehabilitación. Es importante que esta estructura esté activa para que no se pierdan los logros conseguidos, cuando ya hemos realizado fisioterapia.

¿Cómo hacer que estos resultados sean permanentes? Lo ideal es integrar la contracción de suelo pélvico en nuestros gestos cotidianos, sobre todo en aquellos que sabemos que pueden ser problemáticos para esta musculatura. Los ejemplos más claros son esas situaciones en las que la presión sobre ella es importante: al toser, al estornudar o al coger peso.

Automatizar la contracción de suelo pélvico en determinadas acciones evitará la presión sobre el suelo pélvico

Al principio esta actividad debe realizarse de forma voluntaria. Tendremos que hacer el esfuerzo de acordarnos de contraerla en esos momentos puntuales. Sin embargo, con el tiempo esta orden de contracción, si siempre se repite, se convertirá en algo normal y casi automático. El proceso es similar a cuando aprendemos a conducir o a montar en bicicleta. Al comienzo realizamos todo con mucha atención y poco a poco los gestos necesarios para mantenernos en equilibrio o para conducir son automáticos.

No siempre es fácil recordar estos hábitos porque no se presentan muchas ocasiones en las que tengamos que toser, estornudar o cargar un peso y cuando se da la ocasión no nos acordamos. En tal caso, lo ideal es asociar la contracción a otros hábitos como levantarnos de una silla, subir o bajar escaleras, reír o cargar las bolsas de la compra.

El objetivo es mantener activo el suelo pélvico y no dejar que se pierda, se atrofie y anule su actividad. Merece la pena, así que aplica estas pautas.

Si todavía no está lo suficientemente tonificado y a consecuencia de ello tienes pérdidas de orina, te recordamos que utilizar absorbentes específicos para el pH y la densidad de la orina, como la gama TENA Lady*, te harán sentirte segura y protegida. Descubre más información en este link.

Fuente: Dra. Carolina Walker

*Cumple con la normativa de productos sanitarios.

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