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Cómo coger pesos sin dañar el suelo pélvico

Suelo pélvico y espalda

mujeres cogiendo peso
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Diariamente tenemos que cargar con cantidad de objetos, muchos de ellos pesados... ¿sabías que si no los coges correctamente puedes acabar debilitando el suelo pélvico y teniendo pérdidas de orina?


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Si de forma continuada cargamos incorrectamente objetos pesados tipo maletas, bolsas, cajas… o incluso bebés o niños, podemos a largo plazo alterar la función del suelo pélvico y aumentar los riesgos de pérdidas de orina durante esos esfuerzos. ¿Cómo podemos evitarlo? Aprendiendo a colocar nuestro cuerpo y automatizar este movimiento. La acción de recoger un peso del suelo o de algún lugar cercano, implica que tenemos que flexionar nuestro cuerpo para poder cargarlo.

La inclinación de nuestro cuerpo puede realizarse de muy distintas maneras, flexionando nuestra columna, flexionando las rodillas o flexionando nuestras caderas. La flexión a través de la columna no es el movimiento más adecuado ya que pone en tensión a las estructuras que estabilizan las vértebras y los discos vertebrales (elementos relacionados con los dolores de espalda), pero además, durante el movimiento se pierde la alineación correcta de la columna y de la pelvis. La pérdida de la alineación entre columna y pelvis afecta a la actividad de suelo pélvico.

Estudios recientes han demostrado que la actividad de suelo pélvico es mayor cuando ambas estructuras están correctamente alineadas. El problema aparece cuando lo que cargamos es pesado. En este caso, necesitamos que nuestro suelo pélvico funcione correctamente y pueda responder a la carga del objeto sin poner en riesgo nuestra continencia. Es entonces cuando, si no cuidamos nuestra forma de levantarlo, estaremos haciendo un daño al suelo pélvico que puede derivar en problemas de incontinencia.

La acción correcta es inclinarnos utilizando nuestras caderas y nuestras rodillas al mismo tiempo, es decir, tratar de mantener la columna y la pelvis en posición neutra (correctamente alineadas) y flexionarnos utilizando las articulaciones de la cadera y de la rodilla, nunca la columna. Además, si queremos proteger nuestro suelo pélvico es importante contraerlo justo antes de cargar el peso y mantenerlo contraido hasta que nos incorporemos de nuevo. De esta manera, prevenimos problemas de espalda y además alteración en el suelo pélvico.

Fuente: Dra. Carolina Walker

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