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Home Suelo pélvico Suelo pélvico y espalda Suelo pélvico y abdomen: trabajo en equipo

Los estudios de los últimos años demuestran que la mayoría de las actividades que realizamos a lo largo del día implican la actividad conjunta del abdomen y el suelo pélvico. Gracias a estas dos estructuras musculares podemos, por ejemplo, mover los brazos o las piernas (estando de pie), mantenernos de pie, cargar un peso, toser, estornudar e incluso respirar.

El suelo pélvico, a pesar de estar constituido por numerosos pequeños músculos, cuando se contrae funciona como una unidad, cerrando y elevando los órganos que se encuentran en el interior de la pelvis (vejiga, vagina y ano). Pero también, como se ha demostrado recientemente, ejerce una importante función de cierre de las articulaciones de la pelvis.

Para desarrollar muchas de nuestras actividades diarias necesitamos la estabilidad de columna y pelvis, y el cierre de los esfínteres

Los músculos del suelo pélvico trabajan conjuntamente con la musculatura profunda del abdomen, las dos capas más internas denominadas “transverso del abdomen” y “oblicuo interno”. Este trabajo en equipo permite realizar todas esas acciones cotidianas.

Pero para su desarrollo necesitan la correcta estabilidad de la columna y de la pelvis, y un correcto cierre de los esfínteres. Si estas dos condiciones no se producen aumentan los riesgos de problemas de suelo pélvico, como el dolor de espalda o la incontinencia urinaria. Por eso los programas de fortalecimiento de esta musculatura es tan importante.

Una actividad involuntaria

Al andar o cargar un peso no somos conscientes de la actividad conjunta de ambas musculaturas. Pero comprobar que estas estructuras trabajan a la vez es muy fácil. Si contraemos el suelo pélvico consciente, voluntaria y correctamente, podremos sentir cómo también se activa la musculatura profunda del abdomen sin poder evitarlo. Lo mismo sucede al contrario, cuando contraemos la musculatura profunda del abdomen también conseguimos activar el suelo pélvico.

Ambas tareas son las que se trabajan en los programas de fortalecimiento de estos músculos. No prestar atención a ambas estructuras es un error que puede derivar en serios problemas. Por eso es tan importante mantenerlas en forma.

Si tu suelo pélvico está debilitado y tienes pérdidas de orina, consulta con tu especialista. Mientras solucionas tu problema, recuerda que puedes utilizar absorbentes específicos para el pH y la densidad de la orina, como los de la gama TENA Lady, que te harán sentirte segura y protegida.

Fuente: Dra. Carolina Walker

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