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El papel del suelo pélvico en el placer sexual: más allá de los Kegel

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El éxtasis se entrena pero, ojo, un suelo pélvico de acero tampoco garantiza mejores orgasmos. Si queremos potenciar el placer, esquivando el dolor, la clave está en conseguir una musculatura funcional, capaz de activarse (y también de relajarse) en el momento adecuado. Aquí, una guía completa para aliar un buen suelo pélvico con el mejor placer sexual.


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Casi siempre que el suelo pélvico sale a la conversación es para tratar el asunto de las pérdidas de orina. Mucha gente, de hecho, ni siquiera conoce el papel que tiene esta musculatura en la respuesta sexual y el orgasmo. Ahora bien, si estás pensando ejercitarla como si fuera el glúteo para ganar las Olimpiadas sexuales, frena. Es cierto que esa especie de hamaca muscular que cierra la pelvis por su parte inferior interviene en nuestra vida sexual, pero, si queremos que su buena función se alinee a nuestro favor en la cama, atención: en la relación entre suelo pélvico y placer sexual, tan importante es saber contraerla como poder relajarla cuando llega el momento.

Sabemos que los ejercicios de Kegel son clave cuando hay falta de tono en el suelo pélvico tras el parto, o a causa de la obesidad o alguna otra condición, pero, aunque te parezca mentira, nos podemos pasar de frenada. Si el suelo pélvico está demasiado tenso, insistir en fortalecerlo puede ser contraproducente. El objetivo aquí es que el suelo pélvico sea funcional, lo que significa: fuerte cuando tiene que activarse y capaz de relajarse cuando toca. Como en tantas cosas de la vida, más duro no es necesariamente mejor.

¿Cómo influye el suelo pélvico en el placer sexual?

Para entender cómo influye el suelo pélvico en el placer sexual, primero hay que saber que estos músculos se activan durante el orgasmo, cuando se producen esas contracciones musculares rítmicas e involuntarias. Está ampliamente estudiado. De hecho, una reciente revisión sistemática y metaanálisis (publicada en 2024 en The Journal of Sexual Medicine) analizó treinta y tres estudios sobre el papel de los músculos del suelo pélvico en la función y la respuesta sexual femenina y en todos ellos encontraron la mencionada participación.

Ahora bien, como explica Verónica Vivero, psicóloga clínica y sexóloga, lo importante que hay que saber en la relación entre suelo pélvico y orgasmo es que “fortalecer más no significa automáticamente sentir más ni mejor”. Otra revisión sistemática y metaanálisis publicada en American Journal of Obstetrics & Gynecology en 2024 encontró mejorías en excitación, orgasmo, satisfacción, dolor y función sexual global después del entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico. Ahora bien, además de fuerte tiene que gozar de un buen estado general. Es decir, que puede haber suelos pélvicos debilitados, pero también excesivamente tensos. Y ambas cosas pueden ser un problema en las relaciones de pareja.

Por ejemplo, existe una conexión entre suelo pélvico y dolor durante las relaciones sexuales y merece especial atención porque el dolor nunca debería asumirse como normal. Lo primero, hay que saber que esos dolores pueden venir de causas distintas. Por ejemplo, existe el dolor por vaginismo, donde se da una contracción involuntaria de la musculatura asociada a la penetración. También existe la dispareunia, que describe dolor relacionado con las relaciones sexuales, mientras que en la vulvodinia el dolor puede existir independientemente del coito.

Dolor y tensión, en estos casos, pueden acabar retroalimentándose ya que, si esperamos que algo duela, el cuerpo puede anticiparse protegiéndose y aumentando la tensión muscular. El abordaje, por tanto, puede requerir la colaboración de ginecología, fisioterapia especializada en suelo pélvico y, cuando corresponda, sexología. Y, en cuanto al suelo pélvico, siempre trazar una estrategia correcta y no entrenar por entrenar.

Contraer está bien; saber relajar también

Por todo lo dicho, queda clara la importancia de relajar el suelo pélvico, especialmente cuando existe exceso de tensión, que puede relacionarse con dolor durante las relaciones sexuales y molestias pélvicas. Así que si nos preguntamos cómo cuidar el suelo pélvico para el bienestar sexual, conviene empezar por conocerlo: identificar cuándo lo contraemos y comprobar si podemos relajarlo después. La respiración diafragmática puede ayudar. Y ante dolor, tensión persistente, pérdidas de orina o dificultad durante la penetración, es recomendable consultar con un profesional especializado.

Conocer nuestro suelo pélvico es también una forma de conocer mejor nuestro cuerpo y nuestra sexualidad. Nunca es tarde para aprender a escucharlo, cuidarlo y pedir ayuda si algo no va bien. Porque el placer no debería vivirse con dolor, sino con bienestar y confianza.

FAQs

1. ¿Con un suelo pélvico fuerte puedo tener orgasmos más intensos?

No necesariamente. Entrenarlo (si está débil) puede ayudar a recuperar intensidad orgásmica en determinadas personas. Pero si la musculatura está excesivamente tensa, fortalecerla más no es el objetivo. Lo importante es que pueda contraerse y relajarse correctamente.

2. ¿Los ejercicios de Kegel mejoran el placer sexual?

Pueden ser beneficiosos si están indicados. Pueden mejorar distintos parámetros de función sexual, incluido el orgasmo, pero no son adecuados para todos los problemas de suelo pélvico.

3. ¿Cómo sé si mi suelo pélvico está débil?

Pérdidas de orina pueden sugerir debilidad, pero lo ideal es recurrir a una valoración de fisioterapia especializada para conocer el estado real de la musculatura.

4. Si me duele mantener relaciones sexuales, ¿debo ir al médico?

Sí, especialmente si el dolor se repite, aparece con frecuencia o condiciona tu vida sexual. Existen numerosas causas posibles y no todas proceden del suelo pélvico.

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