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Home Mujer Sexo Objetivo: localizar físicamente la musculatura pélvica

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¿Hasta qué punto conoces el cuerpo femenino? La educación básica que recibimos al respecto es muy limitada y se centra sobre todo en las funciones del cuerpo para la supervivencia, de forma que, probablemente, sólo conoces bien la zona genital en su función reproductiva.

Párate a pensar hasta dónde llega tu autoconocimiento, ¿cuánto sabes de tu propio cuerpo? La rutina del ejercicio del suelo pélvico es una buena forma para aprender, de forma práctica, más cosas sobre ti. Es posible que hasta hace poco no pensaras en la existencia de este grupo de músculos que son tan importantes. El autoconocimiento a través de los ejercicios de Kegel empieza por la localización de esta musculatura. Podemos hacerlo de varias formas pero, hablando de conocerse a sí misma, la más útil es la siguiente:

  • Sin olvidar lavarte las manos antes, introduce un dedo en tu vagina lentamente y trata de notar la textura y tono de las paredes, cuando casi lo tengas introducido por completo, prueba a contraer el músculo como si fueses a cortar la orina. Notarás una presión en el dedo. Puedes aprovechar para evaluar la fuerza del músculo; aprieta lo más fuerte que puedas y, al mismo tiempo, trata de doblar tu dedo. Si consigues doblarlo con facilidad, tu músculo no está tan fuerte como debiera.
  • Puedes probar también a usar un espejo. Observar nuestros genitales es algo muy poco común pero muy útil e importante. Al igual que detectas una anormalidad en cualquier parte de tu cuerpo cuando ves algo que antes no estaba, debemos prestar atención a nuestros genitales y observarlos para darnos cuenta de cualquier cambio en el tamaño, el color o la textura de la piel. Túmbate en la cama con la luz encendida y coloca un espejo entre tus piernas, observa el aspecto de tus genitales, tócalos para darte cuenta de su consistencia y textura. Ahora observa tu vagina y contrae el músculo, observarás como la entrada se cierra, relájalo lentamente. Hazlo varias veces para darte cuenta bien del movimiento que hace tu vagina durante el ejercicio.

Fuente: Marta Ibáñez, sexóloga

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