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Home Mujer Dieta ¿Picar entre horas? ¿Por qué no?

picar entre horas

Si tenemos hambre entre horas generalmente se debe a que no estamos haciendo el resto de las comidas de forma equilibrada, tanto en tiempo como en contenido. Los nutricionistas siempre recomiendan cinco comidas al día que, repartidas adecuadamente, nos permitirán disfrutar del picoteo sin cargos de conciencia y evitará los ataques de hambre a deshoras. 

En la menopausia, además, tenemos tendencia a engordar así que debemos tener más control de lo que comemos. Una mujer adulta debería consumir de media al día entre 1.500 y 2.000 calorías, de las cuales unas 150 ó 200 deben corresponder al almuerzo y la merienda. Te proponemos algunas rutinas para estos dos momentos que a menudo nos saltamos:

  • Hay que evitar siempre las bolsas de patatas, chocolatinas, o incluso los sándwiches de máquina, ya que disparan nuestra media de calorías diarias y nos aportan altos niveles de grasas nocivas para nuestro organismo.
  • Lo ideal es que organices tu alimentación desde casa y salgas a la calle con todo lo que necesitas para el tiempo que vas a estar fuera. Esto te ayudará a no descontrolar lo que comes y te resultará más económico.
  • Te recomendamos acompañar con agua el almuerzo y la merienda. Los refrescos light siempre tendrán un aporte calórico superior.

No hace falta pasar hambre. Completa tu dieta con un almuerzo y una merienda saludable

Además, aunque suene a ciencia-ficción, seguir estas rutinas ayuda a saciar el hambre y por lo tanto evita que nos lancemos a la nevera a la primera de cambio.

¿Qué comer entre horas?

Aquí tienes algunas indicaciones sobre qué alimentos pasan la prueba de fuego y podemos integrar en nuestros aperitivos:

  • Helados: Elige siempre los que estén elaborados sin azúcar y sean bajos en calorías. Contienen un 85% de agua, por lo tanto su aporte calórico puede llegar a ser muy pequeño (unas 20 calorías). Pero no te despistes porque muchos helados pueden contener hasta las 100 calorías.
  • Encurtidos: Son verduras tratadas con vinagre para matar micoorganismos y asegurar su durabilidad. Por eso su aporte calórico es muy bajo y son una fuente de fibra. Además, sus aromas ayudan a saciar el apetito.
  • Bebidas: Los refrescos pueden desestabilizar nuestra dieta: uno solo puede suponer el 20% de calorías necesarias al día, ya que contienen mucha azúcar. Te proponemos un té verde, zumos 100% naturales o incluso una copa de vino o una cerveza.
  • Frutos secos: Nueces, pipas, pistachos, almendras… especialmente si están crudos o tostados y no abusamos de ellos. Resultan un alimento muy completo y sobre todo sano.
  • Frutas: Muy saludables y poco calóricas. Las de temporada (sandía, melón, ciruelas…), además, te aportarán su frescor al contener mucha agua. Siempre son la mejor opción.

La próxima vez que quieras atacar la nevera, recapacita: no hace falta pasar hambre. Picar entre horas de forma sana es la alternativa. Y recuerda que siempre puedes consultar con un médico nutricionista que revise tu dieta, resuelva todas tus dudas y  te indique cuál es la más idónea en tu caso.

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