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Histerectomía y suelo pélvico

La histerectomía o extirpación del útero generalmente por patología benigna: miomas, endometriosis…, es una técnica quirúrgica con más de 2.500 años de historia. Según datos epidemiológicos (1988-90), en EEUU el 74% de las histerectomías están realizadas en mujeres jóvenes, de entre 30 y 54 años de edad. A pesar de que la evidencia científica dice que la cirugía por vía vaginal es preferible porque la estancia hospitalaria es más corta, el retorno a la vida laboral más rápido y hay menos complicaciones; sólo el 30% son operadas por esta vía, mientras que el 70% restante es operada por vía abdominal.

Existen dos tipos de histerectomías, total si se extirpa cuerpo uterino y cuello y subtotal si se deja el cuello del útero. En el caso de mujeres sexualmente activas es más adecuada la subtotal está ya que la vagina no tendrá cicatriz ni acortamiento. Pero con una visión preventiva oncológica, extirpar el cuello del útero evitará los controles posteriores anuales con citologías para la detección precoz de lesiones malignas de cérvix.

 ¿Cómo afecta la extirpación del útero al suelo pélvico?

El útero es uno de los tres órganos pélvicos (junto a la vejiga y el recto) que se encuentra integrado en el suelo pélvico. Al existir una compleja interconexión entre los diferentes elementos anatómicos: músculos, tejido conectivo de sostén y órganos; la extirpación de un elemento central, como es el útero, altera la “estática pélvica”, provocando de forma secundaria alteraciones en los compartimentos pélvicos que no han sido operados.

Por lo tanto, una de las consecuencias de la histerectomía es que a medio-largo plazo aparezcan defectos o prolapsos de otros órganos pélvicos. En el caso de la histerectomía total, es frecuente el prolapso de cúpula vaginal por una inadecuada, o debilitada con el tiempo, sujeción de la vagina a los ligamentos uterosacros tras ser extirpado el útero. Por ello es importante realizar una adecuada técnica quirúrgica, y aun así, advertir a la mujer de que uno de los factores implicados en el prolapso de órganos pélvicos es haber sido objeto de una de una histerectomía. Al cortar las fibras de tejido conectivo de sostén se crean puntos “débiles” donde la presión intraabdominal puede actuar con el tiempo.

También es importante conocer los efectos secundarios sobre la sexualidad. El acortamiento vaginal y la retracción por la cicatriz tras ser extirpado el útero con el cuello uterino, son causa de dispareunia (dolor en las relaciones), y hace que muchas mujeres jóvenes opten por la histerectomía subtotal.

Para finalizar, hay que insistir en la necesidad de hacer una valoración del suelo pélvico post-histerectomía porque la rehabilitación dirigida con ejercicios de fortalecimiento postcirugía es de gran valor si queremos prevenir prolapsos o dolor pélvico a medio-largo plazo.

Fuente: Dra. Gema García Gálvez

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