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abuela y nieta
Foto: iStock.com / Aldo Murillo

Estas fiestas son un periodo del año que puede ser vivido como una oportunidad para compartir con amigos o familia momentos de alegría y reunión. Tenemos días libres, podemos viajar para visitar a nuestros seres queridos o quedarnos en casa para preparar su llegada. Son días de planes, reuniones, reencuentros…

¿Claves? Intenta no llegar a todo o hacer un drama por cosas que no tienen importancia, por ejemplo

Pero en muchas ocasiones se convierten en momentos de tensión y en fuente de ansiedad por diferentes motivos: personas de nuestra familia que ya no están y un lugar en la mesa que nos recuerda su ausencia, compromisos ante los que no sabemos o no podemos decir que no, sentirnos obligados a hacer planes que no nos apetecen, organizar demasiados planes y querer llegar a todo o buscar la perfección cuando nos encargamos de cenas, comidas o reuniones.

Todos estos factores generan conflictos con nosotros mismos y con los demás y pueden amargarnos los planes y las vacaciones.

Algunas pistas para disfrutar sin malos rollos

  • Sé realista al plantearte con cuántas personas puedes y quieres quedar en estas fechas. Amigos del colegio, familiares, seres queridos que viven fuera y vuelven en estas fiestas. No puedes decir que sí a todo. Las vacaciones son limitadas y también necesitas tiempo para ti. Para esto es fundamental que organices tus prioridades. Decide en primer lugar quedar con quien sí te apetezca y quieras ver y pasar tiempo con ellos. Después, organiza aquéllos planes de ocio que quieras disfrutar estos días: cine, teatro, espectáculos. No te olvides de disponer de tiempo para ti sola. Y por último intenta cuadrar los compromisos o los planes menos importantes. De esta manera te será más fácil decir que no si realmente no tienes tiempo para ello.
  • Confiésalo, ¿de verdad va a ser un drama si este año decides no ir a determinado evento familiar?, ¿o si tu pareja y tú no vais juntos a la misma cena?, ¿o si finalmente decides ir? Nuestras decisiones no suelen tener consecuencias catastróficas. Este año puedes intentar que sea diferente, decidas ir o no.
  • Las reuniones familiares pueden hacer resurgir rivalidades o problemas no resueltos. Si hasta ahora no lo habéis abordado, sé realista: éste no es el mejor momento. Los conflictos y los malentendidos se solucionan hablándolo en otro momento más propicio y de manera directa. En estas fiestas nos reunimos para disfrutar y recordarnos lo que nos une y no aquello que nos separa.
  • No busques la perfección. Si eres tú quien organiza este año algún evento, ten por seguro que no van a recordar si la comida quedó mejor o peor, sino las risas y el tiempo compartido. No caigas en ocuparte tanto, que tu familia no pueda ni siquiera verte sentada en la mesa. Es un tiempo perdido para ti y para ellos.

Recuerda lo que es realmente importante de estas fechas: Disfruta de tu tiempo libre, de tus seres queridos, y también dedicándote un tiempo a ti misma.

Fuente: Alicia Jiménez, psicóloga

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