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Emociones femeninas a flor de piel

Psicología

mujer pensando sobre la cama
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Las mujeres estamos expuestas a vaivenes y depresiones cíclicas por culpa de nuestras hormonas. Los asumimos como algo inevitable y natural, pero cuando afectan significativamente a nuestra calidad de vida, un tratamiento hormonal puede devolvernos el equilibrio.


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Desde que comienza nuestra etapa fértil hasta que los rigores de la menopausia se estabilizan, casi todas las mujeres sufrimos fluctuaciones anímicas en las distintas etapas de nuestra vida reproductiva que, aunque no lleguen a suponer un problema médico, a veces determinan dificultades en el trabajo, en el estudio, en las relaciones con otras personas, e incluso en la interacción con nosotras mismas.

En contraste con el hombre, que tiene niveles más o menos estables de hormonas sexuales, la secreción de estrógenos y progestágenos en la mujer es un fenómeno “cíclico”. El conocido síndrome premenstrual afecta del 20 al 40% de las mujeres, presentando en la última semana del ciclo un estado deprimido, inestabilidad emocional, mayor irritabilidad o nerviosismo.

Por otro lado, la transición menopáusica constituye otro momento de especial riesgo en la vida hormonal de la mujer: Hasta un 50% de mujeres padecen síntomas depresivos desde que comienzan a alargarse los ciclos menstruales hasta el primer año después del último periodo menstrual.

Parece ser que en los momentos de la vida donde existe una marcada fluctuación de los estrógenos la mujer es especialmente vulnerable. Además, a medida que se acumulan síntomas o episodios depresivos (muchas veces secundarios a vivencias tan comunes hoy en día como puede ser una separación, paro laboral, etc.), la mujer queda más expuesta a padecer un nuevo episodio en cada fase futura de su vida.

Es cierto, como señalan numerosos estudios, que otros factores como el estado de salud, la situación socioeconómica y la percepción personal del estrés pueden marcar el estado de ánimo diario mejor que el día del ciclo en el que nos encontramos. Pero, aquellas mujeres que sufren especialmente estos trastornos emocionales ven alterada de forma significativa su calidad de vida…

¿Cómo minimizar esta inestabilidad emocional?

Si ésta es tu situación, acude a tu ginecólogo y pídele ayuda. El especialista individualizará tu caso, analizando tu situación personal y tu estado de salud. Si aún estás en edad fértil, hay tratamientos como algunos anticonceptivos que reducen estos efectos y permiten estabilizar “los malditos estrógenos” femininos. Si has pasado esta etapa o estás sufriendo los vaivenes que acompañan a la menopausia, una terapia hormonal sustitutiva (THP) adecuada a tu caso equilibrará los niveles hormonales y reducirá los síntomas y también la ansiedad.

Fuente: Dra. Gema García Gálvez

 

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