La historia de Mariluz Clavería

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Mariluz Clavería
Puntos

49 años
Sevilla
Un proyecto animal que sana

¿Te ha tocado vivir algo terrible? Mariluz ha usado su empatía para ayudar a otros y ayudarse a sí misma
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Desde la muerte de su hijo pequeño, su prioridad ha sido crear un entorno lúdico para niños con necesidades especiales en donde los animales tienen un papel relevante. Divertina es un proyecto terapéutico y educacional en el que Mariluz invierte toda su energía.

Un proyecto de terapia con animales

Un lugar que no existe

Cuando Álex, de 6 años, enferma, Mariluz se enfrenta al reto de hacerle feliz cada día. Sigue siendo un niño, y quiere jugar, lejos del ambiente del hospital, con otros niños como él. Pero Álex fallece y Mariluz tiene que seguir adelante, sobre todo por su otro hijo, Manuel. Está separada y necesita trabajar. “Cuando reuní fuerzas me puse de nuevo a estudiar para volver a mi profesión de siempre, soy informática y doy cursos”. 

Encuentra una forma de normalidad en la escritura: “Me calma, porque hablo conmigo y me entiendo”. Escribe dos libros: ‘El divertino deseo Álex’ y ‘Bit & Love’, sobre sus experiencias en la búsqueda de pareja por Internet.

No puedes dejar que el hijo perdido sea el verdugo de tu vida. Al contrario, debes hacerlo tu maestro

Los cursos se acaban y Mariluz piensa que es el momento de retomar el sueño de Álex. Crea Divertina y empieza a trabajar al cien por cien en este proyecto.

Por azar le dejan un espacio de forma temporal en un centro cívico. “Aquí me digo: a por todas, a por mi sueño. Me han fallado muchas cosas y el príncipe azul no existe, pero no me he perdido a mí misma. Ahora voy a ser yo”. 

Terapia con animales

“Todo surgió de forma espontánea, siempre hemos vivido rodeados de animales y para mi hijo fue precioso tenerles cerca. Los crió él”. “Mamá debería existir un sitio así”, le decía. Mariluz quiere que otros niños con necesidades especiales puedan vivir la misma experiencia que vivió Álex. Y se da cuenta de que vive con ‘veinte terapeutas’.

Su casa se ha convertido en un refugio de animales que han sido abandonados o tienen discapacidades. “Al ver mi casa adaptada a mi hijo con todos esos animalitos que le hacían feliz, pensé que tenía que haber un sitio así para otros niños enfermos”. 

Y, a pesar de que ha sido muy difícil encontrar respaldo para la idea y no ha recibido subvenciones, sí ha conseguido el apoyo de padres y colegios. “Es increíble ver lo felices que son tanto padres como niños. Aprender a cuidar animales es invertir en el futuro de esos niños: aprenden a cuidarse ellos mismos y a ser más independientes”.

Seguir adelante hasta el final

Mientras Divertina, como lugar físico va tomando forma, Mariluz crea nuevas formas de mantener su proyecto. Además de la terapia animal, lo último que ha hecho es crear una línea de accesorios para animales. Niños con necesidades especiales y mayores en residencias los diseñan y elaboran, activando su mente, en los talleres. 

“Yo soy madre, esto lo tengo clarísimo desde que tuve a mis dos hijos. Ahora con Divertina soy de tres”, en esta afirmación encuentra su motor diario. La reinvención, la fuerza y la lucha son los tres conceptos en los que cree. A través de la escritura y de hacerse una mujer emprendedora ha encontrado un forma de resurgir.

Quienes trabajan con ella aseguran que es muy luchadora, que transmite una ilusión enorme por tirar hacia delante su proyecto. Una mujer muy dinámica que ha puesto el alma en Divertina.

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