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Mª Ángeles Fernández: Cumple su sueño después de los 60

Mujeres que triunfan

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Tras jubilarse hace realidad el sueño de toda su vida: Ser actriz.


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“Tengo 72 años y el sueño de mi vida lo cumplí a los 60”, proclama orgullosa Mari Ángeles Fernández. Ha sido profesora durante 30 años, y hoy es actriz profesional. Tras la jubilación, Mari Ángeles ha encontrado el momento para hacer realidad la ilusión de toda una vida: subirse a un escenario.
No puede decirse estrictamente que Mari Ángeles no haya desarrollado hasta ahora su vocación. Tuvo claro desde siempre que quería dedicarse a la enseñanza por el afán de transmitir conocimiento. Estudió magisterio en la década de los 60, se licenció en Historia del Arte, aprobó la oposición y comenzó a dar clases. Durante 30 años ha ejercido la profesión que le atrajo, para la que se preparó. Pero durante todo este tiempo dedicada a sus clases y a sus alumnos, un deseo latía de fondo: ser actriz.

Cuando llegó el momento de la jubilación, decidí que, además de mi vida, era capaz de representar la de los demás

En su adolescencia le encantaba el cine, como a tantos de sus amigos. Pero ella iba más allá en un anhelo secreto. A veces, cuando veía una actuación en pantalla pensaba: eso podría hacerlo yo… Y esa conciencia de la propia valía, del placer de vivir otras vidas y ponerse en otras pieles, se convirtió en un deseo que la acompañó durante toda su vida.

El cocido de la vida

Tras la jubilación, Mari Ángeles vio claro que era el momento de trocar las aulas por los escenarios. Algo que en su juventud era incuestionable. “La vida manda”, apunta convencida,“mi madre era viuda y yo no podía decirle: ‘Mamá voy a jugarme el futuro tratando de triunfar en los escenarios’”. Su madre jamás se volvió a casar y se dedicó íntegramente a sus hijos, pero no olvidó regalarle la receta para el éxito: “Hija, yo no te lo puedo dar todo”, le dijo, “pero la vida es como un gran cocido, los garbanzos te los doy yo y el jamón ya te lo pones tú”. Eso fue lo que Mari Ángeles hizo. La enseñanza fueron los garbanzos; el teatro es el jamón… Y a día de hoy Mari Ángeles afirma tener un cocido “muy bien hecho”.

La vida manda. Yo no podía decir: mamá, voy a jugarme el futuro tratando de triunfar en los escenarios

Está convencida de que su madre habría disfrutado viéndola en escena. Y si ella misma hubiera sido consciente de lo que el teatro le iba a aportar, probablemente se hubiera decidido antes. Pero no hay nostalgia en sus palabras. Solo convicción, el orgullo de haber alcanzado una meta, y la satisfacción ante el aplauso del público, como si el mundo entero celebrara la decisión tomada.

No hay imposibles

Juan Carlos Rodero, director de la compañía Dionisios, fue quien le dio la alternativa. Él montaba entonces la obra “Llama a un inspector” y sabía de sus inquietudes, así que un día le propuso probar. A él le gustó el papel que ella hizo y a ella le encantó la oportunidad que le brindaban. Se convirtió por unos meses en la Señora Bearling y se expuso al público en el teatro Victoria. Ensayaron, estrenaron y gustaron. De eso hace ya 10 años.

Si mi madre estuviera viva yo le parecería la mejor. No sólo habría venido al estreno, vendría cada día

“Espero que mi director encuentre obras en las que pueda seguir encajando”, sonríe. Mari Ángeles se siente feliz en su nueva reinterpretación de sí misma, con la serenidad de los sueños perseguidos y alcanzados. “No es el único”, afirma con complicidad, dispuesta a afrontar nuevos retos. Está convencida de que no hay imposibles y que cada persona es capaz de llegar tan lejos como desee.

“El aplauso es un premio, pero también un cierre: yo he cumplido este sueño; ahora puedo cerrar este capítulo de mi vida”. Mari Ángeles encara el futuro con un entusiasmo revestido de experiencia. Escuchándola, no cabe la menor duda de Mari Ángeles va a seguir abriendo ‘nuevos libros’, porque como ella misma, sabiamente, asegura: “La vida es corta, pero ancha”.

Esta historia demuestra que nunca es demasiado tarde para perseguir los sueños. ¿Te queda alguno por cumplir? 

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