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Kegel en la playa

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Esther Williams
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Mi kit básico de playa es una bolsa de Ikea llena hasta los topes de todo tipo de productos. Sólo las cremas solares tienen un departamento (cara, cuerpo, pelo, niños…)


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Esther Williams

Mi kit básico de playa es una bolsa de Ikea llena hasta los topes de todo tipo de productos. Sólo las cremas solares tienen un departamento (cara, cuerpo, pelo, niños…) Esto, ahora que los niños han crecido y se llevan sus propias cosas, antes eran dos bolsas de Ikea, una llena sólo de juguetes.
Uno de mis placeres favoritos es dormir arrullada por el sonido de las olas. El segundo leer frente al mar. Y el tercero meterme en el agua con uno o dos spaghetti y hacer como que hago ejercicio. Los spaghetti, también llamados churros, son esos largos cilindros de poliespan de colorines, que circulan por casa desde hace más de diez años, y te proporcionan unos baños a la vez placenteros y divertidos. Son el lápiz del tonto en la playa. Con ellos puedes hacerles un carrusel a los niños, un tren, una portería…si eres tú la fuerza bruta que les mueve, además de decir que tienen una madre súper enrollada, estás haciendo un ejercicio estupendo sin darte ni cuenta.

Pero cuando los niños pasan de esa fase en la que están todo el día encima de ti obligándote a estar en remojo toda la santa mañana, puedes disfrutar tú misma de tu spaghetti, y pasártelo pipa. A mí me gusta llevar dos. Uno debajo del cuello y otro debajo de las corvas. Es como un colchón, pero mejor, porque estás dentro del agua. Y tumbada y relajada dejas volar la mente y viene a tu cabeza Laura, que me pregunta más por mi suelo pélvico que por mi vida sentimental, sientes cargo de conciencia y te dices a ti misma (que sin duda son las mejores conversaciones): “Venga, vamos a ver cómo funciona Kegel en el agua”. Pues divinamente, porque el agua tiene un efecto sedante que te permite concentrarte en tu cuerpo obviando la ley de la gravedad… Todo esto si no estás en una playa multitudinaria en la que los niños te acribillen a balonazos. Ese es mi caso, y, por supuesto, no os voy a decir dónde estoy, no vaya a ser que vengáis todas en tromba con vuestros churros y se acabe la paz. Espero que estéis teniendo un verano feliz.

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